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8 Consejos para calmar a un niño muy inquieto

Si bien es cierto que para muchos padres el hecho de tener en casa a un niño muy inquieto, es un asunto que merece de toda la atención y el tiempo. Los niños intranquilo, suelen angustiar a los padres, quienes en ocasiones pierden el control, su frustración es tanta que se dan por vencidos.

A continuación, conociendo la realidad de muchos padres con un niño muy inquieto, en este tema se ahondará sobre el qué hacer cuando un niño es muy inquieto, mediante la puesta en práctica de los consejos que aquí se mencionan, podrá lograr cierta calma en el niño.

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No solo los padres quedan bloqueados cuando tiene que lidiar con un niño muy inquieto, también quedan agotados los familiares que muchas veces hacen el papel de cuidadores, los maestros y demás personas que al encontrarse en un paseo se topan con un niño inquieto.
Por tal motivo, el comportamiento descontrolado es lo que puede irritar y escucharse expresiones como: ¡Qué niño tan inquieto!, ¡Es que él, es muy hiperactivo!, o ¡le falta carácter!.
Cuando estas palabras se repiten constantemente y es escuchada por el niño, se suele afianzar  los comportamientos inaceptables.  Pero antes de etiquetar a un niño es imperativo conocer las causas. 

¿Es tu niño muy inquieto?

Se comprende que la mayoría de los niños por naturaleza poseen mucha energía, es decir son muy activos y aunque sus intenciones no son causar molestias, muchas veces se pierde la manera correcta de canalizar el nivel de tensión, descargas emocionales y sus propias frustraciones.

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Las razones porque se encuentran en el proceso de experimentación, descubrimiento activo del mundo que lo rodea, llenos de asombros, alegrías, tristezas, miedos.

Es decir, todo su entorno despierta en el niño la curiosidad, todo lo quiere saber y en ese andar, la tensión que eso ocasiona suele salirse de control. La conducta adecuada, se vuelve una conducta inquieta e irritante, si no se canaliza en su debido momento.

Podemos marcar la diferencia en un niño muy inquieto o hiperactivo

Cuando se logra marcar la diferencia, la ayuda que  se le brinda al niño es más efectiva, por ende es de suma importancia las orientaciones de los diferentes especialista en la materia, son ellos los que darán las herramientas necesarias para abordar la situación no solo en casa, si no además en la escuela y en los lugares públicos. Veamos a continuación.
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¿Cómo saber si el niño es hiperactivo?

Los niños muy inquieto o con un trastorno como el TDAH, suelen mostrar características específicas, y en ocasiones tienden a ser confundidas.

Es importante manejar bien los términos, cuando es simplemente un niño inquieto o cuando es un niño diagnosticado con hiperactividad; debido a que está representada como una patología, que le dificulta al niño a mantener la concentración, la atención y se muestra muy impulsivo.

Muchas veces su rendimiento en la escuela es muy bajo, su autoestima y relaciones sociales se ven afectadas por el mismo comportamiento. Cuando se efectúa en  la mayoría de los niños con TDAH son diagnosticados a tiempo, lo que el tratamiento médico y el apoyo a nivel conductual marca una mejoría en su etapa adulta y en su proceso de aprendizaje.

Un niño hiperactivo es un niño que por su misma condición no le permite mantenerse sentado por tiempos largos, es impulsivo y su capacidad de visualizar el peligro está fuera de su realidad, además la necesidad de estar en constante movimientos, le dificulta captar los contenidos programáticos. La conducta inquieta interfieren en todo el proceso de las labores escolares.

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La hiperactividad cómo influyen en el organismo de un niño muy inquieto

El asunto de la hiperactividad está muy relacionado con un niño muy inquieto, por ello es necesario una evaluación de los especialista, debido a que es un tema a nivel de química cerebral, que al ser abordado por padres, docentes y demás familiares que presentan una relación directa o indirecta con el niño sean capaces de comprender lo que siente un niño inquieto.
En tal sentido, se asimilan las emociones elevadas por los neurotransmisores y eso genera comportamientos bruscos. Por otra parte, se han descubierto también que existen algunos fármacos específicos; que ayudan a controlar digamos este exceso de actividad, que afecta la conducta del niño.
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Si ya se cuenta con un diagnóstico médico y la atención de todo el equipo multidisciplinario, se comprenderá la presencia de un niño inquieto en casa o en la escuela y se actuará en base a las orientaciones, para controlar los comportamientos que pueda manifestar el niño muy inquieto.
Sin embargo, es necesario que ante cualquier episodio de conductas alteradas o fuera de control se siga sugerencias como:

8 Consejos para calmar a un niño muy inquieto

Se entiende que muchas veces no es nada fácil controlar rabietas, emociones o  temperamentos, se tiende a perder  la  paciencia, sin embargo al comprender que es un proceso  de autocontrol no sólo para el niño inquieto.
Además, para el docente y los padres, quienes pasan la mayor parte del tiempo con ellos, se requiere  aplicar los mejores consejos para ayudar a canalizar en los pequeños su genio y que a su vez aprendan por sí mismo a controlar sus nervios y conductas inquietantes.

1- Enséñele  a controlar la respiración

Para muchos niños muy inquietos poder regular su respiración, le da la oportunidad de tener activada su conciencia en cuanto a la conducta del momento. Mencionarle que es hora de tomar aire por la nariz y expulsarlo poco a poco por la boca, le aportará control de su rabieta o de su efusividad.

2- Propiciar la costumbre de mantenerse quieto por un tiempo determinado

Es necesario por medio de actividades lúdica como: juego de mesa o lecturas de cuentos ir creando hábitos que requiera manejar los impulsos a periodos de tranquilidad y de relajación.

3- Comprende su momento

Entender la situación y no causarle más tensión del que ya tiene favorecerá que sus niveles de angustia baje. Los niños son muy observadores si ven que quienes lo rodean muestran actitudes pacíficas y que pueden controlarse, no tendrá otra opción que relajarse. 

4- Esfuércese por guiar de manera positiva la tensión

Las alternativas son muchas, para bajarle los niveles de tensión en un niño muy inquieto, si se desea que el niño inquieto pase realizando sus actividades tranquilo Busca alguna actividad con la que pueda descargar su tensión.

Si pretendemos que el pequeño esté en casa observando la televisión todo el día, creyendo que así bajara la tensión y se mostrará menos inquieto, es un error. La mejor manera de ayudarlos a que descargue la energía extra de su cuerpo es mediante la práctica de algún deporte, llévelo a montar en bicicleta, al parque, o a realizar cualquier actividad deportiva que le interese.

5- Ayúdale a relajarse con un clima tranquilo en casa

Es considerable que para un niño muy inquieto, un ambiente libre de tensión dará la calma y paz que requiera, bajará sus niveles de angustia y sobre todo permitirá mantener controlado los nervios del pequeño.

6- Refuerza al pequeño cuando esté calmado

Es muy positivo reforzar las conductas apropiadas o si se desea crear buenos hábitos como: el de la lectura, cepillarse los dientes, organizar la habitación o comer sus vegetales. Lo ideal para hacerlo es cuando el niño esté calmado, fijándose en la atención y con un tono de voz agradable, pero firme; se logrará mucho más, que hacerlo cuando se encuentre muy inquieto.

7- No le etiquetes como inquieto o malo 

Muchos padres o maestros deberán comprender, que el hecho de que el niño sea inquieto es algo que no pueden controlar o evitar,  lo importante aquí es ayudarlos  a que ellos mismos sean capaces de canalizar esas emociones.

De esa manera calmada, entenderán que su comportamiento es inaceptable, que tiende a perturbar la paz de las personas a su alrededor de esa manera el niño entenderá la situación y se esforzará por mejorar.

8- Anímalo a que termine las actividades que realiza

Pareciera que los niños muy inquietos, no les agrada culminar las actividad, cambian constantemente sin lograr concluirlas.

Por  tal  motivo es relevante las expresiones de encomio, que sientan que se les está animando,  que pueden hacerlo. Es un rutina de acción, con paciencia y cronometrando el tiempo de las actividades se logrará resultados positivos.

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